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Las dos torres del Edificío del Sur y la Plaza.

 

BECAN

Becán,  “ el camino de las serpientes ”, se llama así en referencia a un antiguo foso serpentino de agua que rodeaba el poblado y que semeja este animal.

Se  trata de un lugar muy poderoso, con pocos visitantes y tal vez utilizado como un sitio iniciático para los magos del Clásico Maya.   El centro ceremonial tenía acceso por siete puentes, en la actualidad la entrada es  por el puente sur, por los restos de un edificio con dos torres apuntando hacia el Sur.

 

Construido lleno de cuartos, quizás allí se hospedaban los iniciados o los criados, depende del enfoque del experto. La construcción accede a la plaza, que tiene además un basamento piramidal al Norte, coronado por un con ventanas que señalan hacia los 4 rumbos del cielo, con restos de más cuartos en su parte posterior. 

Al descender  por los restos de estas antiguas construcciones,   aparece los una especie de pasadizo con magníficos techos al estilo del arco falso maya, antes de desembocar a otra plaza aún mayor que la primera en el centro del islote.  

Entre la vegetación, emergen los restos de cuatro grandes templos, sobresaliendo de ellos, una hermosa construcción, Edifcio 8, con la parte superior de las pilares redondos que adornan el pórtico de acceso al Kú.

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EDIFICIO 8, visto desde el Edificio piramidal 9  

 La pirámide es ovalada  define un aire similar a las construcciones del llamado Puuc como Kabah y Uxmal. Al interior de este edificio, construyó  un extenso y oscuro laberinto hacía  Xibalbá,  utilizado tal vez en  antiguos ritos inicíaticos.     

 Además de bella, Becán resulta estremecedora, por todos lados se percibe un ambiente oscuro, de acechanza, muy similar a Toniná en Ocosingo. La misma distribución y el poder manifiesto en este lugar, sugiere fue habitada por otro tipo de personas,  tal vez los poderosos magos y sus novicios.

 En cierta ocasión, llegamos en la fecha cuando el sol atraviesa por el centro del cielo en la latitud del lugar para establecer las medidas astronómicas de Becán.  Al acercarse la media noche, observamos como las dos torres del Sur de la plaza, que según los investigadores no sirven para nada y representan sólo la decadencia maya, enmarcaban el corazón de la Vía Láctea en la región del Sagitario.

 La plaza bien pudo ser realizada para señalar el día del paso cenital del sol, cuando iniciaba el año Haab, en el primer día del mes  Pop, el trono de petate para el gobernante, como le nombraban a Kinich Ahau – el sol. 

 

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Por eso, el glifo Pop del Haab,  muestra al astro rey, como una cruz con un círculo en el centro, señalando el cenit, además de un petate, estandarte de la Vía Láctea.  Es decir: el mismo día cuando el sol se coloca en el centro del cielo, la Vía Láctea, lo atraviesa durante la noche  

Quizás por eso, esta antiguo centro goza la fama de poseer el poderoso viento de los cuyos, por eso una serie de mitos que circundan en el basamento piramidal más alto, le llaman Edificio 9 y se encuentra al norte de la Plaza Mayor. Por las noches surge en su cúspide una especie de fuego mortecino, esto ha generado todo tipo de comentarios, para algunos se debe a un tesoro enterrado, otros lo consideran magia.

 Varios investigadores lo han recibido ese poder,  como el maestro Román Piña Chán y Ricardo Bueno, arqueólogos de profesión.  El primero se cayó en la misteriosa pirámide de reminiscencias atlantes y quedó muy lastimado para siempre. En cuanto a Ricardo, él nos contó su propia experiencia en el laberinto, donde un viento lo atacó de una enfermedad incurable.

 No puedo cerrar este escrito sin contarles una  experiencia propia, sucedió con un grupo de compañeros de Ciudad del Carmen, quienes se preparaban para guías de turismo. Al anochecer todos vimos un guerrero de pie en el Kú del Edificio 9, me preguntaron quien era y les conteste sin saberlo, que se trataba de Iztamná y debíamos pedirle el rocío del cielo y en efecto, comenzó a bañarnos un tenue llovizna.

 Nos invita a quedarnos, les dije, pero ellos insistieron en irse, en el camino les atacó una terrible lluvia y cuando llegaron a Ciudad del Carmen estaba inundada, en tanto Becán mostraba una noche repleta de estrellas.

 

 

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